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La flexibilidad mental es una cosa que más o menos todos podemos dilucidar lo que quiere decir.

Al menos físicamente es evidente que todos podemos distinguir entre alguien flexible de alguien que no lo es.

La flexibilidad mental es aquella cualidad que nos permite afrontar y relacionarnos con la realidad desde la aceptación de las cosas tal como son.

Prestando atención a lo que surge y que permite tomar decisiones desde el valor, no desde los impulsos.

Al menos en parte, esa sería una definición aproximada a la flexibilidad mental que también incluye más cosas.

Qué es la flexibilidad mental.

Ser flexibles psicológicamente requiere capacidad para distanciarnos de pensamientos, juicios, historias personales e ideas que creemos que nos definen o nos han definido en algún momento.

Es decir, ser capaces de no estar fusionados con ese contenido mental que a veces no nos es útil a la hora de relacionarnos con el mundo pero que nos acompaña como un perro fiel a todas partes.

El problema con ser flexibles psicológicamente es que no es tarea fácil porque nos acompaña una mente parlante las 24 horas del día que todo lo juzga, todo lo piensa y todo lo analiza. Incluso cuando detestamos hacerlo.

Por suerte, la flexibilidad mental es algo que se puede entrenar, pero no es sencillo hacerlo porque nuestra mente ha sido diseñada para creer que podemos controlar las cosas y en la falsa seguridad que eso nos aporta.

Es decir, nuestras mentes en un momento de la historia se desarrollaron para manipular el entorno, controlarlo, para juzgar si algo era bueno o malo.

Eso nos confirió una gran ventaja a la hora de sobrevivir en tiempos donde era fácil morir.

Por lo que esa capacidad de “pensar todo el rato” y reaccionar a nuestros pensamientos ha sido una auténtica suerte en términos de supervivencia de la especie humana.

Ser mentalmente flexible en 2021.

Así que, en el año 2021, tal y como están estructurada la vida en gran parte del planeta, esa mente que no para quieta todo el tiempo, a veces resulta poco útil para relacionarnos con los tiempos que corren.

Tiempos donde estamos siendo estimulados por cosas a las que antes era difícil acceder a ellas siempre y cuando quisiéramos.

Lo normal era pasar largos periodos de tiempo sin comer o mantener relaciones sexuales.

Pero hoy no. Hoy nuestro cerebro esta siendo bombardeado por múltiples estímulos a cada cual más apetecible.

Un nuevo video en YouTube, un match en Tinder, compras o pizza en menos de dos horas en casa y la lista es larga.

Hoy día podemos apostar dinero por nuestro equipo favorito y sentir realmente que lo vamos a duplicar, también acceder a contenido sexual en dos clics para satisfacer nuestras necesidades más primitivas en un abrir y cerrar de ojos.

Entonces, ¿no se puede ser flexible mentalmente en un mundo lleno de estímulos como este?

Si.

Se puede, pero empezando por aceptar que vivimos un momento donde es fácil dejarse llevar.

Dejarnos llevar por los impulsos más humanos gracias en parte a que la ciencia ha averiguado como estimular nuestros instintos constantemente.

Es decir, hemos averiguado tanto acerca del funcionamiento de nuestros cerebros que eso mismo se ha vuelto en nuestra contra.

A veces, los anuncios publicitario saben hacernos caer en trampas de donde no es fácil decir que no, como la comida basura.

El dinero parece primar sobre la salud de las personas.

Me da rabia que con el discurso de la libertad y la responsabilidad individual se permita publicidad de casa de apuestas por poner un ejemplo.

Imagina que en el pasado he tenido problemas de adicción a las apuestas. Imagina que perdí una gran cantidad de dinero creyendo que lo multiplicaría por tres cuando no fue así.

Caí en la trampa de mi mente primitiva, y la promesa de recompensa me hizo apostar casi sin ser consciente todos mis ahorros y los perdí.

Me gusta el futbol peor cada vez que lo veo soy bombardeado por anuncios sobre apostar.

Así que, ¿Dónde está el limite?

¿Deberíamos luchar por un mundo donde se penalice todo tipo de publicidad que busca seducir nuestros deseos y necesidades mas profundas?

¿Así seria mas fácil ser mas flexibles mentalmente?

Pues puede que si pero en realidad eso no va a suceder.

Lo que está pasando en la actualidad es un espejismo de lo que puede llegar a ser el futuro en cuanto a exposición a estímulos constante y las consecuencias que eso nos genera.

¿entonces cuál es la solución?

Pasos para ser mentalmente flexibles.

La solución pasa por aceptar primero que ser flexibles mentalmente para por entender que vivimos en un mundo diseñado para pecar.

Para comer otro trocito de chocolate, para mantener relaciones sexuales con cuantos mas mejor.

Lo segundo pasa por mirar a dentro en esa aceptación y abrazar sin reaccionar ni enfadarnos con lo que esos estímulos nos hacen pensar, sentir y a veces hacer.

Es decir, para ser flexibles mentalmente taca aceptarnos radicalmente pese a que vengamos haciendo desde hace tiempo cosas de las que no estemos orgullosos.

El tercer paso para la flexibilidad mental es comenzar a darte cuenta.

Osea, estar atento a lo que pasa dentro de ti desde la observación y no desde la reacción.

Es decir, empieza a observar tus procesos internos y si puedes no reacciones a lo primero que te piden que hagas.

Puedes probar con un trozo de chocolate si te gusta mucho, y observar todo lo que sientes y piensas durante 2 minutos sin comértelo.

Tus valores importan.

Otra cosa que ayuda a entrenar la flexibilidad mental es elegir una serie de valores que consideres importantes y que te gustaría que te representen cuando estés a punto de ceder a tus instintos.

Por ejemplo, para mi la perseverancia es algo que valoro mucho en mi vida.

Y si, alguna vez he caído en la tentación de beber más café de la cuenta aún sabiendo que es una sustancia que daña mi estomago y me hace sentir ardor y ansiedad.

Entonces, aquí el punto positivo es que me doy cuenta. No tanto si he hecho algo malo para mi salud.

Al darme cuenta, automáticamente me facilito las cosas (aunque me haya bebido la cafetera entera) para saber cómo acercarme con perseverancia a mejorar la salud de mi estómago en un futuro.

Es decir, el reconocerlo ya permite hacerse la pregunta de cómo y de qué manera puedo facilitarme las cosas para la próxima vez y eso me ayuda a tomar otras opciones.

Por eso, ser flexibles requiere darse cuenta.

Si yo no me doy cuenta de que estoy destrozando mi salud poco puedo hacer de una manera diferente que me ayude a mejorar. 

El darse cuenta es el cincuenta por ciento del entrenamiento en flexibilidad mental y el otro cincuenta son los actos que llevamos a cabo para hacer las cosas de una manera que nos sea más útil la próxima vez que estemos frente al peligro.