Para entender los motivos por qué el lenguaje causa sufrimiento en las personas conviene remontarse al tiempo donde el ser humano no había adquirido precisamente, lenguaje.

No se sabe con exactitud el origen del lenguaje, Realmente es un tema confuso. Pudo haber surgido en diferentes partes del planeta a ritmos distintos.

Es decir, hace quizás más de 100.000 años, según Johanna Nichols, lingüista de la Universidad de California.

Lo que sucede es que quizá sean más los años que llevamos los seres humanos y sus predecesores comunicándonos de alguna forma hasta haber llegado a este punto.

Cuando no existía esta capacidad verbal, seguramente nos limitaríamos a satisfacer nuestras necesidades básicas para sobrevivir.

En este caso, procrear, alimentarnos y extender nuestra estirpe de generación en generación. Una vida, aparentemente sencilla con un objetivo “sencillo”; sobrevivir.

¿Cómo está configurado nuestro lenguaje?

Actualmente, el lenguaje es una máquina verbal que nos ayuda a comunicar, expresar lo que sentimos, lo que nos gusta o nos disgusta y lo que queremos.

Según la Teoría del Marco Relacional, de Steven Hayes, Barnes-Holmes y Roche, toda conducta humana está supeditada en gran parte por redes de relaciones mutuas que reciben el nombre de marcos relacionales.

Estas relaciones son el centro del lenguaje y de la cognición humana y nos permiten aprender de la realidad sin tener que experimentarla directamente

Como, por ejemplo, saber que no hace falta que te tires de un puente de 10 metros de altura para entender que es posible que te destroces los tobillos al caer. En esto es una herramienta valiosa, el marco relacional. Tener poseer, una mente relacional.

Es decir, en cierta manera nos ayuda a estar protegidos de posibles peligros y a mantenernos con vida.

Esta podría ser una de las naturalezas del lenguaje que hoy en día es fuente del sufrimiento humano.

Porqué el lenguaje causa sufrimiento.

Tras 20 años de investigaciones, uno de los padres de la Terapia de Aceptación y Compromiso, junto a sus colaboradores, han encontrado que solamente el ser humano parece pensar de manera relacional y no así, el resto de seres del planeta.

Esta forma de pensamiento relacional nos permite construir cosas, crear otras nuevas, analizar el entrono e incluso generar leyes.

Pero este mismo proceso relacional a través del lenguaje conduce al sufrimiento cuando se trata de sentimientos.

Es decir, los humanos somos capaces de relacionar de forma arbitraria cualquier objeto que surja de nuestra experiencia en forma de pensamiento, sensación, emoción o acción.

Incluso a tendencias de comportamiento con cualquier otra cosa creando además entre ellas una relación. Por eso se cree que el lenguaje causa el sufrimiento humano, al menos en parte.

Entonces, si llevo toda una vida pensando que “no debo mostrarme enfadado ante los demás para evitar que se molesten”, estoy asumiendo para mi vida una relación entre “no expresar que estoy enfadado” y “evitar así que otros se molesten”.

O bien, si desde pequeño abusaron de mí en el colegio, los compañeros se reían y me machacaban en clase puedo sentir en la actualidad “que no soy capaz de lograr aquello que me proponga porque la gente es mala y se va a reír de mi”

En el colegio nadie enseña esto.

Por desgracia, no existen en España y en muchas otras partes del planeta, asignaturas de psicología orientadas al entrenamiento mental y al entendimiento del funcionamiento de la mente para saber como relacionarnos con nuestros propios pensamientos dolorosos.

Seguramente, ni los propios profesores saben si quiera el poder y el dolor que ellos mismos les pueden estar generando sus propias máquinas verbales.

Para terminar, hay que comprender que somos “criaturas verbales” y que precisamente por esta tendencia a relacionarlo todo, estamos predeterminados a usar el modo sufrimiento por defecto como forma de experimentar nuestros sentimientos y pensamientos automáticos.

No sugiero que el sufrimiento sea malo o haya que evitarlo, ya que resulta indispensable para la vida humana.

Lo que, si sugiero, como menciona tal cual Steven Hayes es “Aprendamos a manejar mejor esas habilidades que el propio lenguaje nos ha brindado”.