Si te paras a pensarlo, la mayor parte de pensamientos depresivos o ansiógenos provienen del pasado o del futuro pero cuando estás concentrado en el momento presente es muy difícil sentirte infeliz.

El grado de atención que decides utilizar y que dedicas a cada momento que vives es un pilar esencial para comenzar a sentirte un ser humano feliz y equilibrado.

Yo personalmente trato de meditar a diario y cultivar durante unos minutos mi atención plena al momento presente tenga o no ganas.

Prefiero vivir sabiendo que me involucro al máximo con las personas y con las situaciones que experimento a diario.

Pero no hay nada de malo en volver a rememorar experiencias pasadas o planificar tu futuro si esto lo haces de forma consciente.

El problema es que muchas veces y de forma natural, tu  pensamientos pueden ser erráticos, automáticos, promotores de miedos irracionales y no reflejan lo que necesitas de cada situación.

Ya sea por el ritmo de vida frenético que se ha impuesto en las sociedades modernas o por que tus circunstancias personales se han vuelto estresantes y necesitas mantener una alta velocidad para poder obtener ingresos y sobrevivir.

Beneficios que aporta la práctica de Mindfulness. 

Mindfulness es una técnica basada en la meditación vipassana, exploración corporal y en la práctica yoga. Una mezcla de técnicas efectiva que ayuda a dia de hoy a millones de personas a sentirse plenamente conscientes del momento presente.

A día de hoy, millones de personas han descubierto cómo sentirse plenamente conscientes del momento presente.

Siendo una de las propuestas más usadas para personas que padecen enfermedades crónicas graves y que las ayuda precisamente, a percibir sus dolencias de otra manera. De una manera más real y saludable.

Una terapia que te aporta claridad a la hora de diferenciar entre los pensamientos erráticos y los que de verdad te aportan beneficios.

Es una técnica que te ayuda a mantenerte concentrado y a discernir entre las actividades que sí son importantes de las que no lo son tanto.

En realidad es un recurso que te ayuda a percibir con más atención todo lo que te sucede a diario.

Por lo que puedes incluso llegar a sentir que tus experiencias se enriquecen hasta puntos que desconocías al involucrar más tus sentidos en ellas.

Si de verdad te quieres, recapacita. Para.

Pregúntate si  realmente te merece la pena vivir la única vida que tienes con prisas, aparcando conversaciones personales para otro momento.

Hablando por teléfono con alguien que quieres mientras haces ejercicio porque no dispones de más tiempo, de un lado para otro sin detenerte siquiera a preguntarte a dónde vas.

Es posible que a nivel profundo, de forma consciente o inconsciente, creas que tus hijos, tu pareja, amigos o familiares no se merecen soportar la versión de ti mismo que ahora mismo estás decidiendo ser y que de momento crees que tienes que mantener pero…

¿y si murieses mañana?

Igual te gustaría sentir que cuentas con los recursos suficientes para demostrar un cariño no superficial a tu familia y mantener una buena energía al final del día que te permita jugar con tus hijos o hacerle el amor a tu pareja.

¿O prefieres que te rememoren corriendo de un lugar a otro como un pollo sin cabeza sin tiempo para hablar con nadie?

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