Seleccionar página

La inteligencia emocional en el deporte.

En un principio, fue definida como “la habilidad para percibir con precisión, valorar y expresar emoción”;

Como esa “habilidad para regular las emociones para promover el crecimiento emocional e intelectual” (Salovey y Mayer, 1990)

Es decir, por inteligencia emocional, entendemos esa habilidad para manejar los sentimientos y emociones y usar ese conocimiento para dirigir así nuestros pensamientos y actitudes hacia lo que nos genera bienestar.

Para poder volvernos inteligentes emocionalmente es primordial reconocer qué tipos de emociones existen.

Por ello, estas las podemos dividir en emociones positivas y negativas. Es decir, cuáles nos hacen sentir bien y cuáles no tanto.

Emociones apropiadas vs inapropiadas

Por otra parte, las podemos dividir también, dentro de las positivas y negativas en apropiadas e inapropiadas. Pudiendo distinguir una emoción negativa inapropiada (ansiedad) de una negativa apropiada (inquietud).

A su vez, las emociones se pueden clasificar en primarias o secundarias.

Por emoción primaria vamos a entender aquellas que surgen de manera inmediata, que tienen la función de mantenernos vivos y de cuidar de nuestro bienestar.

Emociones primarias versus secundarias

Emociones primarias serian el miedo, la alegría, la tristeza, el miedo, la sorpresa y el asco (Paul Ekman, 1972). Se heredan genéticamente y no las aprendemos una vez nacidos, sino que son innatas a la naturaleza del ser humano.

Por emociones secundarias, entrarían la culpabilidad, el desprecio, el entusiasmo, orgullo, satisfacción, vergüenza y otras más. Estas en cambio no son innatas, sino que las aprendemos y cumplen una función biológica adaptativa.

Las emociones secundarias responden a un pensamiento o sentimiento primario, ocultan el verdadero significado de lo que realmente sentimos, en ocasiones hasta negándolo.

Resumiendo, las emociones pueden parecernos negativas o positivas de sentir, ya que no es lo mismo sentir alegría que tristeza.

Pero para ser emocionalmente inteligentes es importante volvernos más conscientes de nosotros mismos.

Para aprender a darnos cuenta y diferenciar con claridad de cuando por ejemplo, estamos tristes y no deprimidos o de cuando ansiosos y no inquietos.

Conexión entre emociones primarias y secundarias

Las emociones primarias y secundarias están relacionadas.

Digamos que las secundarias son una manifestación encubierta de las primarias, de tal forma que la ansiedad (emoción secundaria) es una manifestación del miedo (emoción primaria).

En un momento de nuestras vidas, en una competición, cuando sentimos ansiedad o unos niveles de nerviosismo demasiado elevados para lo que nos gustaría, el ser inteligentes emocionalmente nos permite darnos cuenta de esto y cambiarlo.

De tal forma, que siendo conscientes de nuestras emociones justo en el preciso momento donde hacen aparición, podemos etiquetarlas y darnos cuenta de si están a nuestro servicio o si por el contrario están limitando nuestro rendimiento.