Estar dispuesto a saltar, tiene que ver con precisamente, darnos cuenta de que, a la hora de hacer un cambio necesario en nuestras vidas, no es suficiente con hacerlo a medias.

Por ejemplo, imagina un buen día decides saltar en paracaídas al vacío desde una avioneta.

Resulta que cuando ya te encuentras subido a ella te entran miedos y te gustaría escapar, pero no te queda otra.  Para eso estás allí y tampoco puedes saltar un poquito. Si saltas, saltas de verdad.

En la vida, cuando decidimos y tomamos la determinación de “estar dispuesto” a cambiar, pasa algo parecido.

Es decir, no vale con estar dispuestos a cambiar “a medias”. ¿Por qué no sirve? Porque no tiene sentido.

Es como “probar a quedarte embarazada”. No es posible. O estás embarazada o no lo estas. Con todas las consecuencias.

El objetivo final de «estar dispuesto«.

Sin embargo, cuando hablo de estar después hablo más bien de flexibilidad.

De ser capaz de vivir las experiencias vitales desde el momento presente, sin juzgarlas con la “mente de mono” y sin rechazar lo que surja (pensamiento, emoción, sensación)

Cuando estamos dispuestos a experimentar sin tratar de influir, una emoción, un sentimiento o un pensamiento, entonces podemos liberarnos de la mente automática con la que percibimos las cosas a medias.

Además, sería algo así como experimentar con total apertura cualquier cosa que aparezca en nuestra vida con la máxima predisposición a ello que nos sea posible.

Ya no se trata de evitar aquello que nos es incómodo tratando de apartar pensamientos molestos realizando actividades para distraer la mente.

Se trata de estar dispuestos a llevar con nosotros de forma amistosa y sin necesidad de sentirnos atacados o controlados, todos esos pensamientos y seguir viviendo nuestras vidas con valor a pesar de ello. 

Estar dispuesto no es querer estarlo.

Por otra parte, cuando hablamos de “estar dispuestos a saltar” es algo que para la mente no resulta fácil de comprender.

A nuestra mente le cuesta comprender que queremos estar después a sentir las cosas tal como son porque esto es algo que sucede en el presente.

Por otro lado, la mente se mueve en juicios acerca del pasado, del futuro, prejuicios, opiniones basados en temporalidad y en evaluación y precisamente por este motivo, no entiende que es eso de “estar dispuesto”.

En palabras de uno de los grandes psicólogos norteamericanos del actual siglo; “Estar dispuesto no es cuestión de querer o no querer”. Steven Hayes.

Por eso, a veces sucede que cuando nos pregunta directamente si estamos dispuestos a vivir una experiencia privada como un pensamiento negativo, por ejemplo, solemos negarnos.

Parece obvio. Pero para saltar, estar dispuesto no es algo que puedas elegir a la carta.

Estar dispuesto a saltar es importante porque te coloca en una posición donde puedes elegir qué postura adoptar ante esos pensamientos, experiencias, emociones que te vienen sin necesidad de luchar ni de limitar tu vida.

Está claro que, a lo largo de nuestra existencia surgirán varias experiencias desagradables, pero lo importante ante ellas es si estamos dispuestos a vivirlas tal y como son sin tratar de evitarlas o controlarlas, simplemente estando presentes.