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El otro día eran las once de la noche y mis ojos se cerraban solos delante del ordenador.

Estaba siendo un día largo porque estaba terminando de ultimar los detalles de la newsletter que estás leyendo ahora.

Y dicho así podrías decir, pues vale chaval, y qué más me da esto.



Pero si te lo cuento es porque hasta ese día, llevaba siete meses de bloqueo porque sentía que no era capaz de sacar este proyecto.

Es más, durante ese tiempo todo lo que tenía que ver con hacer algo relacionado con esta newsletter me parecía muy difícil.

Tan difícil que lo fui dejando (casi sin darme cuenta pasó más de medio año)


Sin embargo, te voy a contar qué hice para sacar el proyecto que no tuvo que ver con leer ningún libro o intentar presionarme más con el tema.

Aunque bueno un poco sí.

Básicamente, lo que hice fue apostarme una cena que me doliese pagar y lo hice como compromiso con alguien a quien quiero mucho.


Y te parecerá una chorrada, pero me permitió comprometerme de una manera real con algo que necesitaba hacer y que además me estaba haciendo sentir mal.

Además, como parte del plan yo también ganaría algo que me diera ilusión conseguir en el caso de lograr finiquitar el proyecto el día previsto.

Verás, el mayor secreto que hizo que trabajase como un loco y me sintiese muy satisfecho con mi rendimiento profesional en este asunto han sido unos cromos.

Y no sé si a ti también, pero de niño me daba una ilusión tremenda que mi padre me comprase sobres de cromos de la liga de futbol.

El simple hecho de abrir el sobre y satisfacer mi curiosidad era tan potente que hacía que todos los domingos por la mañana lo acompañase a por el pan con muchas ganas.



Y si te cuento esto es porque 20 años después esos cromos generaron ese impulso que necesitaba para poder sacar un proyecto que llevaba meses parado

A lo que voy con esta historia (sí, tengo 32 años y colecciono cromos de la liga) es que a veces (yo el primero) te puedes montar una película sobre algo que te acojona sin comprobar realmente si acojona o no.

Y normalmente en la cabeza los problemas parecen grandes, pero claro hasta que no suceden no tienes los resultados para ver que eso que temes no es para tanto.




Poco más por hoy.

Solo decirte que si te pasa como a mí, es posible que no necesites remover cielo y montaña para encontrar una solución a tu nerviosismo, a la desgana o falta de alegría.

Es posible que lo para liberarte de ese estado de pasividad y de enfado no esté en libros sino en ti y en lo que te rodea.  

Un abrazo


Rubén