No son los sucesos estresantes que surgen en nuestras vidas, los que nos desarman y nos provocan sufrimiento, más bien lo son las formas en como percibimos y respondemos ante ellos.

Para Richard Lazarus y Folkman el estrés es se genera a través de un proceso doble.

Por una parte, están los factores estresantes que surgen del ambiente que nos rodea y por otra, la respuesta que emitimos ante esto. De esta idea, se ideó la “Teoría de la evaluación cognitiva”.

Una teoría, donde se afirma que la evaluación cognitiva que solemos hacer normalmente ante el estrés se basa en:

  1. La evaluación que creemos tener de los recursos propios para evitar, tolerar o eliminar el estrés.
  2. La propia tendencia que poseemos para responder al estrés

Según Lazarus, para que algo sea percibido como “psicológicamente estresante” primero debemos percibirlo como una amenaza.

Las cosas estresantes que no se ven

Por otra parte, cuando nuestras reacciones y acercamientos a la naturaleza de las cosas, están bañadas por emociones como el miedo o la ira, obviamente no son iguales que cuando nos acercamos a ellas desde la alegría o la sorpresa.

El tema es, que en muchas más ocasiones de las que nos podemos dar cuenta, nos acercamos a situaciones cotidianas y atravesamos por periodos de estrés diario que ni si quiera tenemos consciencia de que efectivamente, nos estresan.

Los hábitos que llevamos a cabo como los alimentos que ingerimos, la actividad física, las relaciones que hemos establecido con las personas que nos rodean tanto en nuestra vida privada como en el trabajo, puede estresar y es posible no darnos cuenta.

A todo esto, se le puede sumar un catálogo de actitudes y de creencias acerca de nosotros mismos a la hora de relacionarnos con la realidad, que pueden dificultar aún más nuestra relación de forma plena con lo que la vida coloca ante nosotros.

Qué hacer para liberarse del estrés

Para poder afrontar el estrés con eficacia, el primer paso sería el comprender qué es aquello por lo que estamos pasando.

En segundo lugar, resulta fundamental empezar a cultivar nuestra propia capacidad de percibir las cosas tal como son, con la práctica de traer la mente al momento presente cuando nos invadan pensamientos y emociones que no nos ayudan.

Además, las personas que se sienten con mayor capacidad de recursos para hacer frente a situaciones estresantes, contemplan la vida como un desafío y asumen un rol activo al controlar aquellas cosas que si dependen de ellas.

Desarrollar habilidades internas para el estrés

Esto, junto a pensamientos y actitudes ligadas a concepciones y creencias internas relacionadas con el asertividad, la resiliencia, la flexibilidad son puntos importantes que cualquier persona puede entrenar mentalmente para afrontar mejor el estrés.

Por último, a pesar de que resulta imposible tratar de controlar los factores tanto conscientes como inconscientes que nos afectan estresándonos, sí que podemos cambiar nuestra relación y nuestra forma de vernos dentro de una situación estresante.

Por todo esto, el cómo percibimos o bajo qué prismas nos dejamos llevar a la hora de percibir la realidad, podremos o no disfrutar de una mayor calidad de vida.